Las “buckybolas” y el origen de la vida
El telescopio Spitzer de la NASA descubrió en el espacio, el pasado julio, unas pequeñas moléculas esféricas llamadas buckybolas. Estas moléculas, conocidas en la Tierra, podrían encerrar el secreto de cómo pudieron llegar a la Tierra las moléculas esenciales para la formación de vida, ya que estas pudieron viajar dentro de estas “pelotas espaciales” sirviéndoles de transporte.
Las buckybolas, también llamadas fulerenos de C60, nombres en honor al arquitecto Buckminster Fuller, fueron descubiertas hace 25 años y pueden encontrarse en hollín de velas, en capas de rocas y en meteoritos. Son unas moléculas formadas por 60 átomos de carbono unidos con forma esférica y con unas características muy especiales debido a su química que les hacen tremendamente resistentes y pueden alojar moléculas en su interior. En la Tierra tienen su utilidad usándose para investigación en fármacos, superconductores, dispositivos ópticos, almacenamiento de energía, etc.
“Las buckybolas son una especie de diamantes huecos en su interior”. Letizia Stanghellini, Observatorio Nacional de Astronomía Óptica en Tucson, Arizona.
Pero ahora los investigadores, encabezados por Aníbal García-Hernández, del Instituto de Astrofísica de Canarias, se han encontrado con que no solo existen en el Espacio sino que además son mucho más abundantes de lo que pudiera parecer. Estas esferas fueron localizadas alrededor de tres estrellas que están llegando a su fin, en unas nebulosas planetarias de la Vía Láctea, y en la Pequeña Nube de Magallanes, donde se encontraron en una cantidad aproximada al 2% de la masa de la Tierra, lo que equivale a quince veces la masa de la Luna.
Se teoriza sobre que las buckybolas podrían servir de transporte en forma de cesta que alojaría moléculas y átomos que podrían ser transportados a través del Espacio y, de hecho, se han encontrado buckybolas en meteoritos que portaban gases de fuera de la Tierra.
“Son unas moléculas increíblemente estables y difíciles de destruir, y podrían transportar otras moléculas interesantes en su interior”, Letizia Stanghellini.
Muchas son las teorías que giran alrededor de la posibilidad de que la vida en la Tierra pudo tener un origen extraterrestre y que, en algún instante de la historia del planeta, pudieron llegar las moléculas esenciales que proporcionaron la “chispa” que encendió la maquinaria de la vida. Estas moléculas pudieron llegar transportadas en meteoritos o restos de cometas pero ahora se abre una nueva vía de investigación gracias a estas curiosas moléculas con forma de balón.
Visto en: abc.es, buckyenergía












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