Las anomalías magnéticas de la Luna
Hace unos días conocí la noticia sobre el descubrimiento de anomalías magnéticas en la Luna que podrían dar explicación a la formación de agua en su superficie. Varios son los blogs que han hablado sobre este “gran” descubrimiento que fechan en el pasado 24 de septiembre del 2010. La publicación de la noticia estaría muy bien… si no fuera porque ya tiene un año de antigüedad.
En la noticia, que recorrió varias publicaciones digitales de ciencia y algunos blogs versados en la materia, se decía que el descubrimiento fue presentado en el Congreso Europeo de Ciencia Planetaria, celebrado en Roma, por los doctores Yoshifumi Futaana y Wieser Martin. Pero lo cierto es que fue ya hace un año cuando el científico Stas Barabash, del Instituto Sueco de Física Espacial anunció los resultados de ese mismo estudio, dirigido por él mismo. Pero, ¿en qué ha consistido?
El descubrimiento de hace un año desveló que la Luna posee unas zonas donde se producen unas anomalías magnéticas que crean un campo que la protegen del viento solar. Estas anomalías, que sirven de escudo para la superficie también podrían ser las causantes de la generación de agua en la luna. Esto se confirmó tras obtener datos del analizador SARA (Sub-keV Atom Reflecting Analyzer) que se encuentra a bordo de la sonda Chandrayaan-1 que rastrea la superficie lunar.
La Luna interactúa de manera diferente con el viento solar a como lo hace la Tierra. Su superficie está expuesta a las inclemencias del Espacio ya que carece de atmósfera y, por ello, carece de la protección de una atmósfera densa o una magnetosfera que impediría la absorción del viento solar por las rocas lunares. Esta falta de protección provoca que su superficie sea erosionada por meteoritos y las radiaciones. Pero el estudio confirmó que no todos los núcleos de hidrógeno son absorbidos por el regolito de la superficie lunar, lo que podría estar causado por las anomalías magnéticas presentes, sobre todo, en el lado “oculto” de la Luna.
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Variación del flujo de neutrones de hidrógeno sobre la anomalía magnética cerca del cráter Gerasimovich.
Además se descubrió un dato insólito que podría dar la explicación a la formación de agua. En uno de cada cinco rebotes hacia el espacio de estas partículas, un protón se une a un electrón para convertirse en un átomo de hidrógeno. Estos átomos interactúan con el oxígeno presente en el regolito formando hidroxilos y agua. “No esperábamos ver esto en absoluto”, dijo Stas Barabash, que además también es el investigador principal del instrumento SARA.
La “mini-magnetosfera” en el cráter Gerasimovich tiene un alcance de unos 360 kilómetros en la superficie y está vinculada a la fuerza del viento solar, de modo que cuando la presión del viento solar es baja, el mini-magnetosfera se expande, haciendo más fuerte blindaje. Esta escudo lunar también sería el que causante de impedir la inmediata evaporación de moléculas de agua en la Luna.
Entonces, ¿se han apropiado otros científicos del descubrimiento de Barabash y su equipo? Nada más lejos de su intención. Los doctores Yoshifumi Futaana y Wieser Martin no han hecho más que confirmar mediante nuevas imágenes del SARA el estudio de Barabash, estudio cuyos resultados ya se habían dado a conocer hace un año.
Fuente: Space Spin (la noticia en 2009), visto en: Astronomy Now Online (septiembre, 2010)

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