En la Luna podría haber agua “a mares”
Porque “a mares” es una expresión española muy castiza que significa “en grandes cantidades”, seguro que algo parecido tienen que estar pensando los científicos del Laboratorio de Geofísica del Carnegie Institute que ahora creen que en la Luna hay cien veces más de agua de lo que se pensó en un principio. Los nuevos estudios realizados sobre dos rocas traídas en las misiones ‘Apolo’ y un meteorito caído en África, también han servido para que se empiece a creer que el origen del agua lunar podría estar en la propia Tierra.
Hasta hace tan solo dos años la Luna era un lugar inhóspito y seco en el que apenas podía ocurrir nada. En este tiempo se ha pasado de pensar que podría haber agua a que se haya confirmado mediante pruebas contundentes en las que se hallaron grandes depósitos de agua en los polos lunares gracias a la sonda india Chandrayaan-1.
Los científicos del Institución Carnegie ahora creen que han descubierto que la Luna no solo tiene agua sino que además puede existir en una cantidad superior a la se creía. Pero otra incógnita existía en el aire desde el descubrimiento del agua lunar y era la misteriosa procedencia de ésta. Hasta ahora se pensó que el origen podría provenir de las aportaciones de impactos de restos de cometas sobre la superficie lunar y que provocó que se acumulase el agua de estos en el fondo de los cráteres, donde no llega el Sol, y donde no podría evaporarse. También se aceptaba la teoría de que el agua lunar fuese el resultado de la acción química provocada por los rayos del Sol sobre determinados minerales.
Ahora se ha comprobado que este agua está dentro de las propias rocas, en pequeñas vesículas, lo que hace creer a los científicos que ese agua ya estaba en las rocas cuando la Luna se formó. Teniendo en cuenta que la Luna es el resultado de un impacto de un mega-asteroide del tamaño de Marte contra la Tierra de hace más de 4.000 millones de años, los científicos sugieren que ese agua acumulada proviene del mismo planeta que ahora habitamos.
“Podría ser algo así como 2,5 veces el volumen de los Grandes Lagos de América del Norte (…) Para verlo de otra forma, si tomamos toda el agua contenida en las rocas lunares y la derramamos en la superficie, formaría una capa de un metro de profundidad que cubriría toda la Luna”. Francis McCubbin, Instituto Carnegie para la Ciencia
Sea como sea, lo cierto es que cada día se abren nuevas expectativas para una futura colonización lunar. Solo queda ahora encontrar la manera de “exprimir” esas rocas lunares y que sea apta para los futuros colonos que allí habiten. De momento, habrá que conformarse con beber agua embotellada.
Visto en: lavozdegalicia.es










